Zapatero, vas a pagar tu rendición con estar en la oposición!
Tras la bajada de pantalones tan escandalosa llevada a cabo por ZP, Freddy el químico (Rubalcaba) y sus secuaces con el caso Ignacio de Juana Chaos; empiezan a aparecer dudas más que razonables sobre su integridad moral.
Se empieza a denotar cierto compadreo entre ETA y el gobierno de España (o eso dicen que es), que es preocupante para el estado de derecho. Si soltamos a un degenerado que lleva a sus espaldas 25 asesinatos, sin mostrar más arrepentimiento que el placer de haber llevado a cabo su labor; podemos empezar a soltar a todos aquellos presos comunes, que al fin y al cabo, no han cometido delitos de tan elevado calibre como este verdadero ser despreciable.
Se mofa de que "sus llantos se tornan en nuestras sonrisas en la carcel"; pero realmente no sabe que es digno, no solo de mofa, sino de lástima.
De mofa porque, por mucho que le pese, cada vez que mira a su DNI pone Ignacio de Juana Chaos debajo de una bandera de España. Y por mucho tiempo. Este grandísimo mamón de mala teta va a morirse bajo una bandera de rojo y gualda.
Por otro lado, lástima de ver cómo cree sentirse por encima de aquellos a los que mata y está muy por debajo. Sólo tiene que mirar quién apoya a los familiares de sus víctimas y quién le apoyan a él. A los familiares le apoyan personas que luchan por la libertad de vivir en una tierra de paz y prosperidad; por mucho tiempo. Por poder decir lo que quieran, donde y cuando quieran, sin tener que mirar si hay un repugnante etarra cerca dispuesto a callarle la boca en su propia tierra.
A tí, asqueroso insecto, que tanto pavoneas quien te apoyan no son mas que asesinos como tú. Gentuza que no merece pisar esta tierra llena de gente buena con ganas de que se acabe esta barbarie de una vez por todas.
Mientras, los vascongados como yo y la mayoría de este acogedor pueblo; esperamos que llegue un gobierno que nos proteja de la muerte a nosotros, los verdaderos y fieles hijos de España; y no proteja de la muerte a asesinos sin moral ni piedad.
Él había elegido la huelga de hambre, sus víctimas no eligieron acabar como acabaron.